Problema 08: primero, luego, después, finalmente

¿Dos alarmas de libertad de pensamiento en un sólo día?
Willie, quita las tizas de colores de los salones, inmediatamente
Seymour Skinner



Cuando escribimos unimos letras, sílabas, palabras, frases, oraciones y párrafos. En ese orden, de lo más pequeño a lo más grande. Al fin y al cabo, de eso se trata la gracia de escribir, pero no por eso resulta simple conectar ideas como si se trataran de las piezas de un rompecabezas. 
El problema es que no siempre sabemos unir con eficacia las piezas del texto y entonces el mensaje que queremos comunicar no resulta ni claro, ni preciso ni demasiado coherente.
Veamos un ejemplo; los chicos de segundo debían escribir un relato con lo más importante ocurrido durante los festejos de la semana del estudiante, a continuación, el principio del texto:
Los chicos del centro organizaron los equipos para los juegos y explicaron las reglas a seguir; se disputaron las competencias de fútbol de salón y vóley mixto. Se realizaron los tradicionales juegos de las sillas, y el torneo de baile en el que todos participaron.
Si bien, la información que se recupera en este párrafo, es correcta, la forma en que fue presentada podría mejorarse bastante si empleamos cuatro palabritas que actúan como ordenadores temporales; fíjense lo que ocurre cuando ponemos en ese párrafo a “primero”, “luego”, “después”, “finalmente”.
Primero, los chicos del centro organizaron los equipos para los juegos y explicaron las reglas a seguir; luego, se disputaron las competencias de fútbol de salón y vóley mixto, después, se realizaron los tradicionales juegos de las sillas y finalmente, el torneo de baile en el que todos participaron.
¿Qué fue lo que cambió en el párrafo? ¿Por qué digo que esas palabritas funcionan como ordenadores temporales?
Estas cuatro palabritas me ayudaron a organizar, en una secuencia temporal, el texto. Así como estas, existen otras que nos ayudan a hacer otras cosas como por ejemplo, establecer relaciones de causa consecuencia, o relaciones de oposición, o simplemente nos permiten agregar nuevas ideas.
A estas palabras se las conoce como conectores, y los hay de todas clases, de causa consecuencia, de oposición, de adición, de comparación, por nombrar solo algunas. “Porque”, “pero” y “además” son los más conocidos.
Ahora bien, (este también es un conector que me permite cambiar de tema) Prueben el siguiente ejercicio. Pídanle a un compañero o compañera que les cuente lo que hizo el fin de semana. Tomen nota de lo más importante. Una vez que tengan todo, escriban un relato de lo que les contó. Utilicen los conectores temporales “primero, luego, después, y finalmente” para organizar las ideas.
¡Buena suerte!



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